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Cuando odie correr trail

y ahora no lo suelto

· Historias

A pocos meses de estar corriendo en asfalto, ninguna distancia extraordinaria. Se dio la oportunidad de inscribirme a la carrera Skyrunning en Malinalco.

 

Sonaba relativamente sencillo correr en el montaña 17 km, y sin tener muy claro de que se trataba, pensé que era una buena incursión al mundo del trail. Evidentemente no hice ningún entrenamiento especifico, nada de ropa ni calzado especial, y de la hidratación y la alimentación, mejor ni comentarlo. Se llego el gran día y la verdad era emocionante, ya que fue una carrera bastante concurrida (para los estándares de la carreras de montaña en México), así que a correr se ha dicho ¿que tan difícil puede ser?

 

Los primero dos o tres kilómetros se veían tranquilos, ya que eran dentro del pueblo, pero rápidamente comenzó el ascenso por la montaña, y con ello las dificultades. Nada mas frustrante para alguien que se la pasa pendiente del reloj para mantener su tiempo mientras corre en asfalto, que ver como los minutos y a veces horas pasan mientras apenas recorre unos pocos kilómetros de ascenso en la montaña.

 

Una de las partes mas altas en la subida

Rápidamente me posicione en los últimos lugares, sabiendo que claramente no estaba entrenado para era nueva forma de correr.

Sin embargo después de terminar el ascenso comenzó la peor parte, el descenso. Para el corredor de asfalto el correr en desnivel negativo es todo un reto, pero eso no era nada comparado con intentar bajar la montaña (porque no diría que iba corriendo) con mis flamantes adidas ultraboost para correr en asfalto. Perece que iba bajando por una rampa de mantequilla, ademas de lo difícil que puede ser adecuarse al terreno irregular.

En resumen al llegar a los tramos mas estrechos, pues estorba a aquellos que mas experimentados querían rebasar. Y obviamente me gritaban que corriera, que no me consintiera. Ese comentario, sumado a que esos corredores tenían no poco exceso de peso, me tiro todas las ganas de seguir corriendo.

Afortunadamente después comenzó un buen tramo de llano que me permitió por fin correr y disfrutar del panorama que brindaba la montaña. Para ese momento ya el sol era intenso, y la falta de agua y alimento empezaba a cobrar factura. Por lo que llegar a los puestos de abastecimiento era realmente una bendición, eso y encontrar como parte del staff a algunos conocidos del pueblo, que me daban ánimos para seguir al regreso.

 

Ya para ese momento con glucosa en el cerebro y en las piernas, y con un poco más de animo; decidí intentar acelerar el paso, y por fin terminar con ese suplicio.

Finalmente nuevamente comencé a correr por la civilización, lo cual me dio mucha alegría, y aunque iba en la parte mas final de la carrera, trate de mantener un paso decente, y una postura que no reflejara lo destrozado que traía el cuerpo y la moral, ese intento de dignidad se manifestó con unos inquietantes mareos ya muy cerca de la meta, la cual atravesé, y jure que jamas en la puta vida volvería a correr trail.

Nada mas lejos de la realidad.

Vista de Malinaco desde la Montaña
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